Wednesday, December 17, 2008

Ese gesto de tenzar la piel que rodea la boca y que busca en los ojos cómplices iluminar por un momento esa vida que parece no tener pausas.

En ese instante colapsan los sentidos y recuerdos, se anulan los temores y fracasos. Cuerpo y alma se reencuentran, eclipsando a quien admira ese momento, a los otros.

Posee tanta fuerza que instintivamente los demás comienzan a imitar ese acto, sus ojos se cristalizan y la piel se eriza.

Son los primeros síntomas del remecer los sueños y anhelos, quizá de volver a creer o simplemente de seguir creyendo.

Es la sonrisa la que conmueve. Es la alegría que trae consigo lo que la vuelve tan deseada y contagiosa.

Sunday, October 05, 2008

En un Jumbo lo encontré


Con las costillas bien marcadas y el espinazo pinchudo. Con un peculiar olor o hedor a calle, a  frío y hambre. Con una mirada seca. Con un apetito feroz. Con sus cuatro patas enormes. Con su cola cortada que no para de bailar de alegría. Con una sus ladridos infernales por querer entrar y no estar ahí, afuera. Con sus ladridos infernales por querer entrar y no estar ahí, afuera (de nuevo).

Negro y atigrado, con una pintita blanca en el pecho. De unos ojos cafés que estremecen porque hablan y algo quieren decir. Llegó para quedarse por mucho tiempo. Es un integrante de la familia, integrante en el amplio sentido.

Se debora el alimento, bebe litros de agua y ¡COMO MEA Y CAGA! Es una máquina. Quizá por eso estaba abandonado en la calle, pero da igual, es nuestro.

Monday, May 26, 2008

Para siempre



Sin decir una palabra, casi sin decirnos nada, sin mirarnos a los ojos. Tal como la canción, ella se fue. Partió.

Es que ya no caminaba, saltaba ni miraba como antes. Estaba siempre atrás, siempre sola.

Ahora corre tan rápido como aquél día en la playa y hace hoyos hasta quedarse dormida en ellos. Entierrada.

Tuesday, May 20, 2008

Un día normal



Aún cuando quisiera que todo fuese distinto y que despertar fuese con otras sensaciones, ya abrí los ojos y es el nuevo día –que se parece a todos los otros- el que me da la bienvenida.

Es el sonido del despertador el que puntualmente me invita a ducharme, secarme, vestirme, desayunar y salir al trabajo. Es su puntualidad la que impide, salvo en ese primer instante en que aún duermo y no despierto -donde deseo que todo no fuese como ya es-, cambiar muchas cosas que agotan mi espíritu. 

Llego a la oficina. Saludo a mis compañeros. Antes, estaciono el auto con algo de dificultad y es que no me gusta manejar, de hecho, vivo a dos cuadras del metro y mi trabajo queda al lado de otra estación, parece que algo no va bien. Mecánicamente saludo al guardia, a las secretarias y a las distintas personas que me encuentro hasta que llego a mi área. 

Acá la cosa es distinta, o sea, el trato. Me saludo afectuosamente con mi compañera, no sé bien si es porque me gusta, porque me conviene o por simple amistad. Esto último no lo creo mucho, pero no importa, el saludo es con un buen abrazo que dura unos segundos y me pone contento. Es que los días lunes son así, como no somos tan amigos y no nos juntamos casi nunca los fines de semana, se hace eterno –al menos a mí- la espera y poder vernos. Tampoco soy un extraño los fines de semana, si ambos nos tenemos en Messenger y Facebook, nos posteamos con cierta frecuencia pero prefiero esto. En realidad, no me gusta ni manejar, chatear o postear. Prefiero el contacto y el tacto, el olor. 

Prendo el laptop y tengo veintiún mail en mi bandeja de entrada. No alcanzo a abrir el primero y suena el teléfono. Es un amigo. Me comenta que está mal, confundido por problemas sentimentales, no puedo ponerle mucha atención porque los veintiún mails están ahí en la pantalla del laptop y quiero saber qué dicen. Le digo que nos juntemos a almorzar. 

Ya ha pasado una hora y llevo revisada la mitad de la bandeja. Pasa otra hora y sigo en la misma mitad. Algo, en serio, va mal. El tiempo pasa y vuelve, parece que está jugando conmigo.

Por fin reviso el último. Es sobre una reunión que tendremos hoy en el restaurant de siempre. Eso es típico los lunes, juntarnos los del área a almorzar y definir lo que vamos a hacer en la semana. A mi me gusta, es una actividad entretenida y nos sirve para conocernos y tener un mejor ambiente dede trabajo.

Leo la carta del restaurant. Al final no fuimos al de siempre. Los platos que aparecen son en base a carnes especiales con preparaciones agridulces y fusión. No tengo claro qué pedir. Le pregunto a José Joaquín, que está sentado a mi lado, qué va a pedir. Pido lo mismo.

La jefa nos pregunta sobre la impresión de este nuevo restaurant sin contarnos que es de su cuñada. Yo prefiero quedarme en silencio porque prefería el otro. Surge un pequeño conflicto porque uno de los del equipo dice que es un lugar frío y que la carta es muy especial, con platos alternativos, no como para almorzar por motivos de trabajo. Igual le encuentro razón, el otro lugar era con platos típicos chilenos y una buena variedad de cortes de carne. Era otra cosa. La jefa reacciona defendiendo el lugar y diciéndole a este compañero que no tiene ni la menor idea de lugares como este. Del plato que pedí, comí dos bocados. 

Nuevamente en la oficina abro el laptop. Habían cinco nuevos mails. Abro el cajón y ahí había dejado el celular, sabía que lo había dejado ahí pero igual lo había buscado en el auto y en mi chaqueta. Tenía una llamada perdida, la de mi amigo. 

Wednesday, November 21, 2007

Un paso adelante

Me resulta imposible no pensar en el ayer cuando debo tomar decisiones ahora, recurro a esa fuente de recuerdos y momentos para definir si acepto o rechazo, si camino o me detengo, si creo o no. Y si es así, está muy presente el colegio y toda la complejidad de personas que estaban ahí, que me enseñaron y compartieron. Amigos, profesores, compañeros, personajes, espacios, comidas, hitos, momentos, escenarios, reuniones, pruebas, libros, copias, descepciones, alegrías, emociones, juegos, etc. Es un revoltijo de imágenes, simbólos y sabores que se vienen cuando recuerdo el colegio.

Muchas veces, a pesar de todo lo malo y crítico que ahora le encuentro, he pensado en volver ahí y revivir de nuevo ese partido en el recreo, esa clase de arte en "la parte antigua", o esa preparada actuación para la semana ignaciana, es que son demasiados los símbolos que están ahí y uno los toma sin cuestionarlo, sin tomarle el peso para el después. Es ahora cuando se vuelven presentes, porque para eso estaban dispuestos así, estratégicamente, para coartar nuestra voluntad, no de manera opresiva, de manera simbólica. Lo que es más difícil de deshacer y esquivar, al menos en mi caso.


Era todo más simple y eso extraño.


Friday, September 21, 2007

Grow Games


Comparto un juego que es parte de una serie. Me entretiene.
http://www.minijuegos.com/juegos/html/index.php?id=3491


Thursday, September 13, 2007

Violencia

Para muchos -me incluyo- los daños y molestias que causan grupos que se escudan en fechas históricas para mostrarse es una lástima. Es triste si pensamos que civiles e uniformados pasan a ser objetivo y víctimas de actos injustificables, pero no por ello incomprensibles.

Si antes se trató de diferencias políticas e ideológicas, donde era claro distinguir los grupos en disputa, donde podiamos evidenciar quienes actuaban bajo que reglamentos, panfletos y/o uniformes. Eso ya no es tan así. Hay cierto lugares comunes que perfectamente podrían posibilitar a homologar los actos, a compararlos. Los escenarios pueden ser los mismos, tales como barrios periféricos de comunas emblemáticas, calles específicas con barricadas incrustadas en la memoria histórica de los vecinos que colindan a ellas. Puede ser un componente, por qué no. El armamento de alto calibre pueden ser también restos de algún contrabando de los ochenta, habría que probarlo. Son posibilidades a priori, mas generales. Son posibles respuestas, pero me parece que las menos explicativas -como si hubiese una explicación.



Los elementos que hay detrás de tamaños actos también pueden ser vistos desde quienes están detrás y encapuchados. El lumpen causante de actos vandálicos tiene más elementos en común, que aspectos diferenciadores. Algo paradójico en una sociedad que se posiciona en una época histórica postmoderna. Y esto tiene que ver con las políticas públicas y sociales desarrolladas en nuestro país desde que se implementa el modelo económico en los 60, el ISI, y la posterior privatización en los 80. Lleva a una priorización hacia lo económico y el desarrollo, por ejemplo, de las fuerzas armadas, en desmedro de una real política habitacional. Y este es el encuentro con lo actual. Los lugares, las sociodemografía desde la que socializan e internalizan estos sujetos es similar a pesar de su distancia espacial. Son residentes en comunas periféricas y excluidas. Esto se traduce en que están obligados, porque son en su mayoria del quintíl más bajo, a estudiar en liceos de esas comunas. A tener que abandonar sus estudios a temprana edad. La gran masa no ha terminado la enseñanza básica completa y ha debido educarse en la calle. El llamado "efecto pares" genera en ellos una serie de disposiciones, de estructuras mentales similares en estos grupos. Contribuye a esto que las familias presentan estructuras desestructuradas, es decir, ni el padre ni la madre tienen algún rol claro que sea percibible por los jóvenes. Si antes el padre era el encargado de la economía familiar y del sustento económico, ahora lo es la madre y estas figuras que permiten tener referencias e incorporar ciertos hábitos ya no están más. Si antes había una preocupación por la figura del orden moral o ético, con una presencia importante de la iglesia católica en sectores como La Bandera o La Pincoya, ahora el protagonismo lo tienen sectores ligados al tráfico de drogas. Claro, sucede que para muchos de estos jóvenes, que tiene padres jóvenes drogadictos o familiares en tal situación, las oportunidades que representa el delinquir como lo hace la mayoría es una opción desde hace tiempo validada. Es la escuela que da el criarse en las calles, donde los tutores o mentores no son profesores y los apoderados saben cómo acuchillar para sólo "asustar" o cómo dar una estocada mortal. Lo saben y lo aprenden. Saben quiénes pueden entrar a una propiedad y a hacer qué cosas. Y eso es el preocupante, porque a la escuela que asisten los perfecciona en el espacio de la delincuencia y va validando esos tipos de delitos.

Sin embargo, se trata de una masa importante de jóvenes que actúan influenciados por líderes muy próximos al mundo de la drogra. Es decir, está presente en su actuar el condicionamiento que tiene en cualquier persona el ser consumidor de drogas que estimulan y afectan al organismo. Por tanto, la racionalidad aparente e inherente que cualquier sujeto debería aplicar, aquí está ausente. No se los ha criado bajo las premisas racionales de instituciones fundamentales como la escuela o la familia. Eso ya no está y es un vacío. Tan fuerte que impone a la voluntad propia actos involuntarios, obliga, direcciona y ejecuta. Sin una fuente clara o una idea de base. Es un acto racional para este grupo específico. Acto que daña.

Me gustaría que me diera lo mismo que pasen estas cosas. Porque son menores, porque no pasan todos los días, porque no me tocan, porque tienen que pasar, porque es inevitable. Pero el por qué a mi me toca, yo soy parte de esta construcción. A mi me ha tocado vivir este momento en la historia de mi país. Hay muchas cosas que se dejan pasar, pero esto es grave porque se le ha dejado pasar más de 30 años y poco se ha hecho. Hay medidas, hay implementaciones, hay gestión, pero ¿orientada a qué? A mejorar la situación, a potenciar barrios marginales, a crear una conciencia ciudadana, la bendita participación de la que los partidos políticos hacen propaganda, cuando sus adeptos y militantes son cada día menos. Son paradojas estructurales que llevan a este tipo de crísis cívica o social, da igual la distición semántica. Lo da porque lo cívico y lo social para estos actores es lo mismo en su propio medio de sociabilización, bajo sus parámetros y regalos, bajo sus códigos, da exactamente lo mismo. Y por eso creo que es momento, y bien lo saben ideólogos de sectores estratégicos del pensamiento de nuestro país (chile21 u expransiva), del tercer sector. De nosotros, los jóvenes que hacen voluntariado o que simplemente dejaron de creer en las premisas vencidas de la política o el aparatado estatal, de la burocracia estamental. Estos movimientos nos llaman a ser originales y crear formas de integrarnos a estos sectores. A dejar de actuar como ya se ha hecho desde tanto tiempo. A una ¿acción conjunta?