Tuesday, March 20, 2007

Taran tan tan, taran tan tan.

A veces no quisiera salir fuera de mi casa, universidad o cualquier lugar a ciertas horas. No soy un antisocial. Tampoco un gótico que busca la oscuridad. La culpa de este temor nace en las nuevas criaturas urbanas que abundan a goteo en las calles de mi querido Santiago.

Hablo de éstos nuevos productos de la modernidad:

- Cómodo
- Seguro
- Rápido

- Eficiente
- Económico

En definitiva, como anuncia su portal:
"mejorando en forma significativa la calidad de vida de sus usuarios y habitantes"

Parece lindo, me recuerda a esas antiguas programas "Llame yá". Si esa es la oferta, bienvenida sea. Soy el primero en apoyarla y ocuparla. En realidad, no tengo otra alternativa.

El asunto es que en ningún momento nos dijeron ¡Cuánto iba a demorar! ¡Ni los costos!

Este proyecto aún no puede ser evaluado porque no existe. Está operando en la práctica, pero no es lo que se diseñó y prometió. Entonces ¿para qué lo implementan de un día para otro? ¿Por qué no hacer una implementación parcial? ¿Ocupar campañas de información masivas, con distintas métodos y no reducir todo a la figura del gran bam bam?

Si de mi dependiera no saldría de mi casa en ni en la mañana, ni en la tarde. O saldría, pero en bicicleta, o caminando. Pero no se puede, ¿han visto la ciclovía de la alameda? Un chiste.

El asunto, fuera de la imágen expuesta y la sátira, es serio. Hay gran porcentaje de personas que se ve afectada y no tiene compesación alguna. Sufre sólo costos. Costos simbólicos y materiales que repercuten en sus más cercanos y así se genera un efecto de réplica. Es como al "estafa de los quesitos", porque a medida que pasan los días son más los afectados de este
proyecto de modernización del transporte público y que ni siquiera usan este nuevo tipo de criatura urbana.

Otra consecuencia de este nuevo espécimen es su apetito. Parece ser insaciable y destructivo. Llevó a que muchos de los usuarios a los que debía ser destinado, huyeran y corrieran. Y el Metro S.A es el afectado. Una especie en extinción.


Está lleno, el aire es tibio, el roce incomoda, el ánimo no es lo mejor. Y pensar que era un ejemplo de orden, limpieza, eficiencia, etcétera, etcétera, etcétera. Sólo queda esperar que el tiempo de nuevas señales de mejor organización y eficacia de esta idea. Que no sea un proyecto más de la política por la política y que tenga contenido real, destinado a las personas, que son las que le dan sentido a la política. Y ¿viceversa?













Monday, March 05, 2007

No, yo no veo tele.



No sé si sea sólo mi caso y el de mis más cercanos (amigos-familiares-etc), pero se da que la gran mayoría ve tele. Y mucha.

No se trata de un momento al día, todo lo contrario, son sólo momentos en el día en que no ven tele. Pasa a ser algo necesario, por ejemplo, informarse de los últimos actos de la gente famosa en SQP o CQC. Es casi regla que todos sepan algún tema acerca de los famosos y ¿cómo se evita? Es difícil. Los famosos son los mismos, en su gran mayoría, que participan de los desgastados -pero no por eso exitosos- "realitys" o que son amigos de otro famoso que era pareja de un famoso y así, el vínculo es indeterminado. Lo que lleva a que, de alguna u otra forma, sepamos algo acerca de la televisión. Claro, más de alguno dirá "no veo ese tipo de programas", sin embargo, al seleccionar su noticiero favorito indirectamente llegará a este mismo puerto en la sección "espectáculos". Lo mismo sucede para el que diga "no veo tele" y sí lee los diarios. LUN o EMOL apetecen del mismo caviar popular.

Tampoco me importa que se vea mucha tele, el caso es que ¿qué dejamos de hacer cuando decidimos "voluntariamente" ver tanta tele? Y eso es triste. A pesar de que queramos de dejar de ver tele, hacemos otras que son "lo mismo". Otro ejemplo más, podemos pasar harto rato buscando videos en youtube y nuevamente el mismo resultados. Yo, solo y sólo con una pantalla.

Menos se trata de ver todo gris y oscuro, sin vuelta. A la inversa -por lo mismo el sentido de un blog- el propósito es buscar algo que lleve a compartir esas instancias a algo con un otro. Ver tele pero con quién, qué y para qué. No para matar el tiempo, mejor matar el tiempo durmiendo si quiero estar solo. Para qué querer estar tan solo. Aunque la misma tele nos da el tema de conversación "viste el último capítulo de lost" o "la cagó el vestio de la bolocco" o "cachai el programa del 24, el show del edo, puta que es fome. ¿lo entendí? ". Quizá por lo mismo yo sí veo tele.