A veces no quisiera salir fuera de mi casa, universidad o cualquier lugar a ciertas horas. No soy un antisocial. Tampoco un gótico que busca la oscuridad. La culpa de este temor nace en las nuevas criaturas urbanas que abundan a goteo en las calles de mi querido Santiago.
Hablo de éstos nuevos productos de la modernidad:- Cómodo
- Seguro
- Rápido
- Eficiente
- Económico
En definitiva, como anuncia su portal: "mejorando en forma significativa la calidad de vida de sus usuarios y habitantes"
Parece lindo, me recuerda a esas antiguas programas "Llame yá". Si esa es la oferta, bienvenida sea. Soy el primero en apoyarla y ocuparla. En realidad, no tengo otra alternativa.
El asunto es que en ningún momento nos dijeron ¡Cuánto iba a demorar! ¡Ni los costos!
Este proyecto aún no puede ser evaluado porque no existe. Está operando en la práctica, pero no es lo que se diseñó y prometió. Entonces ¿para qué lo implementan de un día para otro? ¿Por qué no hacer una implementación parcial? ¿Ocupar campañas de información masivas, con distintas métodos y no reducir todo a la figura del gran bam bam?
El asunto es que en ningún momento nos dijeron ¡Cuánto iba a demorar! ¡Ni los costos!
Este proyecto aún no puede ser evaluado porque no existe. Está operando en la práctica, pero no es lo que se diseñó y prometió. Entonces ¿para qué lo implementan de un día para otro? ¿Por qué no hacer una implementación parcial? ¿Ocupar campañas de información masivas, con distintas métodos y no reducir todo a la figura del gran bam bam?
Si de mi dependiera no saldría de mi casa en ni en la mañana, ni en la tarde. O saldría, pero en bicicleta, o caminando. Pero no se puede, ¿han visto la ciclovía de la alameda? Un chiste.
El asunto, fuera de la imágen expuesta y la sátira, es serio. Hay gran porcentaje de personas que se ve afectada y no tiene compesación alguna. Sufre sólo costos. Costos simbólicos y materiales que repercuten en sus más cercanos y así se genera un efecto de réplica. Es como al "estafa de los quesitos", porque a medida que pasan los días son más los afectados de este proyecto de modernización del transporte público y que ni siquiera usan este nuevo tipo de criatura urbana.
Otra consecuencia de este nuevo espécimen es su apetito. Parece ser insaciable y destructivo. Llevó a que muchos de los usuarios a los que debía ser destinado, huyeran y corrieran. Y el Metro S.A es el afectado. Una especie en extinción.

Está lleno, el aire es tibio, el roce incomoda, el ánimo no es lo mejor. Y pensar que era un ejemplo de orden, limpieza, eficiencia, etcétera, etcétera, etcétera. Sólo queda esperar que el tiempo de nuevas señales de mejor organización y eficacia de esta idea. Que no sea un proyecto más de la política por la política y que tenga contenido real, destinado a las personas, que son las que le dan sentido a la política. Y ¿viceversa?
El asunto, fuera de la imágen expuesta y la sátira, es serio. Hay gran porcentaje de personas que se ve afectada y no tiene compesación alguna. Sufre sólo costos. Costos simbólicos y materiales que repercuten en sus más cercanos y así se genera un efecto de réplica. Es como al "estafa de los quesitos", porque a medida que pasan los días son más los afectados de este proyecto de modernización del transporte público y que ni siquiera usan este nuevo tipo de criatura urbana.
Otra consecuencia de este nuevo espécimen es su apetito. Parece ser insaciable y destructivo. Llevó a que muchos de los usuarios a los que debía ser destinado, huyeran y corrieran. Y el Metro S.A es el afectado. Una especie en extinción.

Está lleno, el aire es tibio, el roce incomoda, el ánimo no es lo mejor. Y pensar que era un ejemplo de orden, limpieza, eficiencia, etcétera, etcétera, etcétera. Sólo queda esperar que el tiempo de nuevas señales de mejor organización y eficacia de esta idea. Que no sea un proyecto más de la política por la política y que tenga contenido real, destinado a las personas, que son las que le dan sentido a la política. Y ¿viceversa?

1 comment:
Well written article.
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